Se abrieron las castañas y el otoño roba hojas se lamentan los café en el mantel de girasoles llorones se sostiene todo el silencio el viento se sentó con sus ropas hilachentas y los muebles dejaron de tener cuerdas vocales silban mis rodillas y en mi chaleco hay dos botones cojos bostezan mariposas en un jarrón y los poemas limpian ventanas en el rincón preferido me ríe el paraguas y el bolso de lana recita suspiros siempre a orillas de las mañanas las carcajadas de los calcetines colgados hacen cosquillas al sol me sentare a escribir mejillas rojas y murmullos insensatos.
Había un silencio en los pastos se juntaban arboles para abrazarse de la lluvia las cortinas hacían madejas en las ventanas los pájaros llenaban frascos con gotas y las hojas ya no estaban bulliciosas las rosas reían de tanta lluvia las colmenas cerraban sus puertas se mojaban las alas de dos mariposas no estaban las amapolas un poco de humo se asomaban tantos versos las viñas lloraban secando sus ojos el borde de las casas secaba los calcetines de las lilas deshilvane mis zapatos para correr feliz cuando las nubes cruzaban el campo no quiero olvidar este día que me aturdió de tantos desteñidos octubres moje mi ropa lave un miércoles ayer no había olor de desamparos.
Como las flores amarillas asomadas en las cortinas el otoño nos esperaba era la hora de las ciruelas azules y de trenzar nubes es difícil el crepúsculo cuando llueve el manzano solo espera el humo de los cigarros de las luciérnagas muchos insectos descalzos muchas espigas besando al viento sillas sentadas en la melancolía me acomode a los octubres helados hubo muchas ropas tendidas en las ventanas se sueltan los botones de las faldas de las amapolas los encajes del día sostienen azucenas.
El día es tranquilo con olor a pájaros y crisantemos amarillos con el sol reposando en las veredas paredes que estrujan fríos me dormí cuando la lluvia se callo siempre hay musgos apegados a mis silencios una soledad acostumbrada con palomas bordando tejados comulgo a mis lágrimas envejecieron lirios la tarde se hace mas desolada después de abrigar mi rostro hay cosas que son demasiadas largas la casa esta muy callada como si el silencio anulara los muebles el otoño es la estación de las personas tristes.
El otoño siempre tubo cucharadas de hojas rojas y castaños con gorros en el bolsillo de los arboles siempre había postres escondidos manoseando tantas letras los besos eran de tonalidades naranjas cada otoñal día guarde amarrados girasoles y mencionadas fechas el canasto estuvo con leña muchos pájaros sujetandomé muchas lluvias respire grillos ensordecidos los atardeceres fueron muy cortos en mi boca mucho silencio y en mis manos abandonos.
Siempre las lejanías me han robado lágrimas y espantan todas las aves de mis versos muchos veranos simularon su ida pero estaban tejiendo ramas con margaritas prendidas conversan las telarañas y las mariposas se tejen zapatos el olfato de las hierbas me hace despertar duelen siempre los calcetines mojados y los otoños planchando camisas el oxido de los portones cerrados los silencios incrustados mi llanto es antiguo y mis penas muy resignadas las ventanas no están tan pálidas hoy dibujare hormigas y desordenare las migas pintare mis uñas hay sol de octubre y aromas de navidad me siento un poco peor.
Sigo aquí con los ojos enjuagados el otoño se vistió y las maletas preparo solo una flor en el retrato de mi padre octubre esta rojo y nadie me siente llorar solo queda mi silueta cerrando una oración y una tarde repujada en hilera veo los versos con manzanas y piadosos nidos estrujo limoneros y aves mojadas humildes son todas las puertas que se llenan de polvo del alfiletero desprendo toda la inquietud que tienen mis párpados la casa esta inundada de ciénagas trasnochadas y arreboles dolorosos.
Piensan las amapolas porque el otoño las desabriga todo es sueño para sus débiles pétalos la gravilla las sujeta a los rieles hay un dialogo de arboles sin zapatos y un cansancio que desabrocha cajones y peina sauces sin hojas ahora me duelen los delirios de los troncos y las salibas de los techos las casas están cerradas y el viento eleva ropas de patios con charcos los humos salpican cenizas cielos tristes violines enmohecidos todo es amarillo en otoño el polvo se puede oler en mi abrigo largo siempre hubo un diccionario para hablar al camino de tierra a la orilla de las viñas siempre el hinojo se burlaba de mis zapatos mojados.
Hay hojas en las palabras y rastrojos en este otoño algo grises el viento aveces es indiferente como un noviembre que huye del frió somnolientos días de pájaros acurrucados las agujas cosen sillas y bolsos de lanas siempre hubo en la casa un sabor a frutas cosidas porque duelen los dientes de tanto masticar soledad se secan caligrafías reposa la albahaca en la sopa y los eucaliptos secan sus ropas junto a un fumado cigarrillo las mariposas tubieron hambre y mis mañanas lloraron en los alfileres que sujetaban la nausea.
SIGO DISTRAIDA ESPERANDO EL VIENTO..cuando caen lunas y libélulas en un jardín de lirios silenciosos abriré puertas para entrar con los sábados son tantas TARDES DE OTOÑOS donde el viento a madurado años siempre estoy de espaldas mirando como el silencio teje flores hay muchos MURMULLOS DE PÁJAROS atrapados en mis manteles quizás todo esta igual siempre hay un florero que se arregla con mis ojos penosos las hojas son como sombrillas abiertas que dormitan todos los martes.
El patio reune arboles con otoños sacar el piyamas al día para que octubre termine con letras sencillas se lloran manteles se bordan lanas aveces me entristecen otras tardes cuando mis piernas son espigas débiles tendí mucha ropa prendida al verso se deshilacharon antes de dormir mis manos se enfrió la sopa y el viento enflaqueció amarrado a las cortinas pobres el níspero sin flores se atraganto con el humo los rezos también silbaron cuando las paredes estaban calladas.
Se queja el silencio en la manilla de la puerta desamoblado el otoño se pasea por el viento que entra en los patios el viernes decidió salir de las habitaciones sin maquillajes las ventanas hacen gestos la nostalgia recorta abandonos mil dolores tienen las higueras envejecen blancos carcomidos la amnesia del sol olvido golondrinas.
Los azahares estrujaron versos carraspean los olores del otoño aun me queda un noviembre con peras y hortencias risueñas es de mañana día de bosquejar trigos entumecidos están mis zapatos que esperan siempre en la puerta confundidos esperan nada quisiera trenzar tu voz en mi pelo y esperarte en mi atardecer rodeada de aves abrigada de vocablos tejamos rocíos y extendamos los manteles abatidos de migas y en los patios desgranaremos uvas.
Hoy retumban sonidos sin sol los instantes se sienten helados gritan... bostezan el amor no roza mi mano ni me trae lirios frescos se que tardaran muchas cosas por eso apague estrellas y amase mi pelo en la lluvia se desordenan las palabras no puedo unir otoño y cicatrices cuantos días envejecidos el óvalo de mis ojos refleja pena los higos se ven harapientos las abejas también se acercaron a mi plato muchos otoños nos acostamos dándonos la espalda.
Para que este otoño no me pese tanto dejare que las hortensias estornuden que se destapen los frascos para dejar salir mariposas con sueños descoser retazos secar manzanas en las ventanas embotellar lágrimas no se que parte de abril se quedo prendido de mis labios lavare el silencio de mis bolsillos sacare todas las silabas rotas llenare un canasto de calles mojadas arrullare todos los paraguas recojeré todas las gotas de los tejados para lavar mariposas.
Se sintió el sol y hay un olor a flores crecidas ya no languidecen arboles y no hay retrasos de las cosas se desnudan vientos se llenan de hastíos las tardes es ceniciento el color de las hojas los zapatos del otoño están angustiados evitando charcos evitando costuras con cordones de nostalgía la humedad penetra y mis calcetines trepan en la chimenea las nubes tratan de convencer paraguas es el día preciso para encontrar soledades limpiar mis rodillas y correr los visillos.
Añejos perfumes de otoños antiguos ya no me importa el gemido de arboles o llantos de nubes ni que las hojas agonicen todo ya esta quieto los insectos de abrigan con lanas el pequeño sol dibuja frutas mi sueño solo cabe en mis zapatos la melancolía de hoy servirá la sopa y los caracoles traerán secas hortensias las estrellas que guarde en las bodegas limpiaran mis almohadas arrugadas ya no me rehuye el olor a las cosas viejas tampoco quiero otros recuerdos este es mi sábado con pájaros polvosos mañanas en silencio y margaritas en la ventana.
Se fue quedando mudo el día y un poco de tinta solo me sostuvo en los últimos poemas de ayer me gustan las calles barridas de otoños y las ventanas melancólicas detrás siempre hay mucha pena me asombra la mirada triste que dejan párpados llorando nubes llamo a los pájaros para regalarles silencio hoy quiero deshilbanarme del frió y dejar que mi cansancio descanse en el azúcar de los murmullos a que olera el viento que anuda hojas a jazmines tiernos o vejez que llora soledad.
Indefinidos amarillos de otoño me regalan recuerdos ausencias de flores arrugas que veneran párpados los cristales me respiran en este día confesado alquile muchos otoños con esquinas rotas y señale con el dedo tantos abandonos resbalaron tejados mojados bajo mi almohada y me asfixie tantos viernes me duele recibir la lluvia sin besos y tener zapatos vacíos nunca hubieron botellas de días jueves solo borracheras de penas tapare mis hipos con enhebrados silencios dormire con mariposas otoñales.
Hay unos últimos cardos espinosos sobre el jardín algo tristes el atardecer ya los ovillo fracasan y tiemblan porque es otoño trazos de azucenas hacen risas forzadas y yo mientras bostezo la lluvia hace borbotones en algún charco solo el día esta atontado un poco gris con un alzheimer algo perpetuo hoy no hay mariposas solo un poco de melancolía unas alegres margaritas suspiran una a una las cortare....
Para ti serán todas las flores Mercedes Ridocci FELIZ CUMPLEAÑOS.... mi regalo este poema algo melancólico.
Cruje el tejado cuando se trastoca el silencio se fue otro septiembre frió sin hojas silba el día y las suelas de los arboles se desgastan porque siempre los pájaros hacen preguntas a los adoquines malentendidos tan ocupados con sus ausencias buscan versos me duelen los zapatos de tanto simular mañanas con vientos harapientos las veredas están flojas el otoño se esparce sin apuros en las esquinas siempre hay un poco de limosna jamas desperdiciare el silencio ni el azul resbaladizo de las nubes no sabia que los otoños los enumeraría y que las hojas serian como monosílabos sin tropezones esquivare los charcos tristes.