
El campo reposa la siesta
de noviembre con eucaliptos
que contemplan golondrinas
muchas mariposas colgadas en los
alambres heridos de olvidos
los espacios vacíos se llenaron de hojas
y de alfileres que sujetan abejas
los pétalos juntan todas las vocales
me duele el sonido de los grillos
las hierbas siempre estuvieron sin sábanas
el viento empuja a los sollozos
que duerman en las ventanas rotas
la mesa se queja
los tomates rezan
la leche silenciosa hierve
ya no hay ojales en las puertas
roncan los rastrojos del huerto
no me gusta que el otoño
se vaya en noviembre.
LEDESKA
DERECHOS RESERVADOS.
Supongo que querías decir "sábanas" y no "sabanas". De lo contrario, el surrealismo sería mayúsculo. Bueno, no tanto.
ResponderEliminarTodavía tenemos otoño tras noviembre. Pero en tus poemas esta estación deviene sentimientos que pueden percibirse a lo largo de todo el año, de acuerdo con lo que yo interpreto.
Cordiales saludos desde Andalucía.
Es muy doloroso... Y la vez sublime...besos
ResponderEliminarTu poema me acerca una imagen, tras la ventana humeante el cuadro se pinta de hojas dormidas, yacentes, mirando el ocre que se apaga, dando paso a ese blanco que nos aguarda, pálido, ausente de color, mientras de fondo la música de la melancolía se sienta a nuestro lado, recordándonos que triste vino y triste se irá.
ResponderEliminarMe encanta sentir, oler y rozar ese otoño desde tu pluma.
Un besote enorme Ledeska.